Los ojos de Lorena

lorena niña árbitroCuando llegué al teatro donde me citaron para la reunión, ya estaba ahí. Su pequeña estatura, la intranquilidad que no podía disimular, sus ojos claros, pícaros y vivarachos, me hicieron reparar en ella casi de inmediato.

Al frente, podía leerse en un cartel: Pleno provincial de jueces y árbitros. La miré una vez más, revoltosa, observándolo todo. ¿Qué hará aquí  esta chiquilla? Debe ser  la hija de alguno de los presentes, me dije y me dispuse a prestar atención a lo que me llevó al lugar.

Y llegó el repaso de un informe anual, debates, preguntas candentes, respuestas heladas, preocupaciones, justificaciones, problemas, posibles soluciones, en fin, una reunión.

Pobrecita, cómo es que aún no se ha dormido, volví a especular.

Tocó el momento de los premios y reconocimientos bien merecidos en cada una de las categorías presentadas, entre ellas, el galardón al juez más joven.

Entonces la vi ponerse de pie, y con mucha seguridad en sus pasos infantiles se encaminó hacia el estrado, donde la presidencia le entregó su estímulo de novel más destacada en el oficio de arbitrar, nada menos que en el deporte de boxeo.

Tiene solamente cinco años, se llama Lorena María Duvergel Ruiz y vive en Yateras. Cursa el primer grado en la escuela primaria Camilo Cienfuegos Gorriarán de su municipio, y es miembro de un círculo de interés sobre reglas y arbitrajes.

Su profesor Juan Rill Muñoz dice que esa fue la mejor alternativa que encontraron para combatir la hiperactividad de Lorena.

“En su escuela es donde se practica la disciplina boxística, ella los veía y decía que quería entrenar también, incluso aprendió técnicas de pose en poco tiempo, pero no podíamos complacerla en su interés por  ser boxeadora”, nos cuenta.

“Fue así como se nos ocurrió crear un círculo de interés sobre arbitraje y bueno, ahí tienen los resultados”, comenta Rill Muñoz.

La pequeña encontró en el deporte de los puños algo más que un entretenimiento, sabe cómo ejercer una tarea de mucha responsabilidad a pesar de su edad y lo ha demostrado siendo el tercer integrante del ring en topes de preparación y en copas municipales y provinciales de las categorías inferiores.

A Lorena le gusta lo que hace, “es bueno y me pone los huesos fuertes, más fuerte que mi hermano, a quien le gano siempre”, asegura con la inocencia que su edad le permiten y yo, inevitablemente, me conduelo del pequeño, de cuatro años 12 meses menor.

Los prejuicios sociales podrían verlo como algo fuera de lugar y sin sentido; una niña en un deporte reservado para varones, un verdadero disparate. Pero Lorena sigue siendo una niña hermosa, amante de esa disciplina.

Eso es cosa de niños, pensarán algunos, y puede que tengan razón. A lo mejor Lorena en un futuro se convierte en médico, en maestra, en cantante o en ingeniera. No obstante, segura estoy que le quedará el recuerdo y el amor por el boxeo. La emoción que se vislumbra cuando viste su diminuto uniforme de juez, el brillo de sus grandes ojos claros, revela con cuánta seriedad se toma el arbitraje la niña.

 

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Acerca de liaehernandez10

Graduada de Periodismo en la Universidad de Oriente promoción de 2011. Trabajo en el periódico Venceremos. Mi perfil profesional son los deportes. Mi pasión, escribir sobre ellos.
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