Es hora de parar

Por: Osmany TORRES

Varias veces he querido sentarme a escribir sobre el tema pero, unas veces por el tiempo, otras por la pertinencia y algunas por el trabajo he ido postergando el asunto. La primera vez que discurrí seriamente sobre el asunto fue durante mi tesis de grado. El oponente asignado por la Facultad de Comunicación para ejercer dicha función pensaba diferente a lo planteado en uno de los acápites de la investigación y realizó preguntas polémicas.

No hubo vencedores pero si se generó un acalorado debate que muy pronto llegaría a los medios de comunicación hasta el punto de cuestionarse la pertinencia de continuar con las transmisiones del controvertido asunto.

El hecho que hoy me lleva a redactar estas líneas no es nada nuevo ni novedoso, sino más bien algo viejo y gastado. Desde este mismo sitio se manifestaron criterios al respecto pero varias personas continúan atizando un fuego apagado desde el mismo comienzo de la trama. Comentarios como “el fútbol es la perestroika del béisbol cubano”, “lo mío primero” o  hay que hacer algo antes de que en vez de asistir a la Serie Nacional de Béisbol tengamos que decir vamos a verla Serie Nacional de Fútbol” provocaron gran malestar en mi persona y serios cuestionamientos a la profesionalidad de los colegas.

Si porque son periodistas o comentaristas deportivos los que a través de su profesión han transmitido estados de opinión muy personales a la audiencia. A una persona común y corriente se le perdona, pero un comunicador debe ser consiente del poder que tiene la palabra y del papel que juegan los medios en una sociedad como la nuestra donde los medios son de carácter público, con un marcado perfil educativo.

El  hecho que me lleva a retomar el asunto viene generado por el malestar de varios federativos y entrenadores del fútbol cubano, quienes expresaron su descontento con el desempeño de la prensa durante una sesión de trabajo enla Escuela Nacional de Fútbol Mario López.

Conversaba con el actual seleccionador nacional  Alexander González sobre la gira por Brasil y el objetivo de la misma cuando ingresó a la habitación el Vicepresidente de la Asociación de Fútbol de Cuba, Antonio Garcés. Tras el saludo habitual Garcés me lanzó unas interrogantes que me dejaron sin palabras. Fueron segundos muy tensos, pues yo solo fui al lugar en busca de información y nada sabía sobre el tema.

“¿Qué le pasa a los periodistas con el fútbol? ¿Por qué se meten con nosotros, si nosotros no nos metemos con nadie? El béisbol tiene sus características y nosotros no opinamos al respecto. Lo último fue que durante un juego del play off entrevistaron a Juan Formell, quien dijo que la afición en los estadios era una muestra del gusto de la pelota en el pueblo para esos que decían que el fútbol. Si a Formell no le preguntan sobre el fútbol seguro que él no habla así. Detrás de eso tiene que haber algún periodista. A mí que me gustaba Van Van pero después de esto creo que no lo escucharé más.”

En vano fueron las palabras que atiné  a decirle para salvar la honra de muchos profesionales serios de este país, quienes no entran en esa discusión sin sentido. El disgusto se propagó como pólvora por el recinto y hasta mi entrevistado tomó cartas en el asunto. “Nosotros somos cubanos y queremos lo mejor para la pelota, pero que nos dejen tranquilos”.

Con la salida de Garcés del lugar los ánimos se calmaron y logré terminar el trabajo pero historias como esta pueden existir en disímiles contextos.  Ese día fue un federativo del fútbol nacional, quien manifestó su rechazó a la labor periodística de algunos colegas. Mañana puede ser un cubano de a pie el que no acepte esa manipulación burda y arcaica.

Según los estudios teóricos de la comunicación el efecto preponderante del emisor sobre el receptor fue superado cuando se dejó detrás la Teoría Hipodérmica,  que consideraba a la audiencia como un mero objetivo del mensaje sin capacidad de oposición y respuesta.

Hoy, en la era de la información, donde reinan las nuevas tecnologías, se habla de una comunicación bilateral donde emisor y receptor tienen igualdad de protagonismo en el acto comunicativo e incluso el mensaje puede ser modificado por el receptor en una especie de feed back. En este contexto los periodistas pasaron de dioses de la información a gestores o facilitadotes de contenidos.

Las nuevas tecnologías han cambiado las formas de hacer periodismo pues desde cualquier espacio una persona con acceso a Internet puede informar sobre un acontecimiento al que la prensa no de cobertura o tomar la primicia de un suceso instantáneo mediante su teléfono celular sin necesidad de estudiar en la universidad los fundamentos básicos para ejercer la profesión. Ya no se puede apostar por imponer un argumento o construir una verdad a medias sino por analizar sus condicionantes e intentar ofrecer un análisis exhaustivo sobre el hecho.

Si a grandes rasgos los teóricos realizan esas aseveraciones, por qué algunos colegas hacen de oídos sordos y se tapan los ojos ante una realidad fehaciente. En Cuba gusta el fútbol aunque algunos se empeñen en minimizar su presencia en los espacios públicos. A pesar que cuando en la televisión promueven el partido de la eliminatoria mundialista entre Cuba y Canadá en el cambio de innings del play off de béisbol los comentaristas no articulen una frase alegórica al asunto.

Algo que si hacen con el spot dela Liga Mundialde Voleibol. ¿Será que el fútbol difiere en cuanto a nacionalidad con el deporte de la malla alta? ¿La Liga Mundial tiene mayor importancia que la Eliminatoria Mundialista Brasil 2014? Por favor colegas hasta el silencio comunica y quien sabe si en su afán por aferrarse a su vieja realidad provocan un rechazo generalizado de la audiencia hacia su labor.

En medio de una época saturada por la información el público busca en los profesionales de la comunicación criterios serios, acertados y fidedignos, no frases hechas y lugares comunes. No se puede luchar contra la evolución y el desarrollo, ni vivir de historias pasadas. Se está a tono con las nuevas tendencias o se corre el riesgo de perecer en el ostracismo de la ignorancia.

Más que una crítica a nuestra labor espero que estas líneas sean un llamado para aquellos aferrados a llevar la bandera de guerra contra el fútbol. Es momento de hacer a un lado la campaña antifútbol y comenzar a preocuparse por hacer un mejor periodismo como parte de nuestra función social de llevar la información a las masas.

En la actualidad al cubano le gusta el fútbol, pero eso no quiere decir que el béisbol ha perdido preferencia. La pelota está en el imaginario social de los cubanos, es cultura, tradición, y ni una futura clasificación mundialista del fútbol cambiaría  el hecho de que en Cuba se respira béisbol. Llegó la hora de poner fin a la pelea entre los dos deportes. ¿Por qué restar y dividir cuando se puede sumar y multiplicar? Al final ganará el deporte, ganará Cuba, ganaremos todos.

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Acerca de liaehernandez10

Graduada de Periodismo en la Universidad de Oriente promoción de 2011. Trabajo en el periódico Venceremos. Mi perfil profesional son los deportes. Mi pasión, escribir sobre ellos.
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