Yo era el cuarto hombre.

Todo el pueblo cubano recuerda con dolor aquel fatídico día del 6 de octubre de 1976, los que aún no habíamos nacido, nos unimos al sufrimiento de aquellos que cada año perpetúan la memoria de los Mártires de Barbados.

El principal rector del INDER en Guantánamo: MsC. Gaspar Sotolongo Pérez era en aquel entonces, uno de los integrantes de la Selección Nacional Juvenil de Esgrima, y por ende, compañero de equipo de los atletas que físicamente dejaron de existir en el cruel e inhumano sabotaje.

Sobre sus colegas, la traumática experiencia y las consecuencias que trajeron a su vida tan horrendo crimen, nos comenta.

En el atentado murieron dos guantanameros: Juan Duany y Ramón Infante, ¿cómo los recuerda?

Como atletas eran muy buenos esgrimistas, estaban técnicamente muy bien preparados. Infante siempre fue disciplinado, preocupado, un revolucionario incondicional, pero sobre todo estaba continuamente al pendiente de nosotros, los guantanameros más jóvenes, dándonos consejos para que las cosas nos salieran mejor, porque en ese momento contaba con la experiencia de ser miembro del equipo de mayores, era nuestro guía, el ejemplo a seguir. Duany era también muy revolucionario, fue una gente perseverante, voluntariosa, siempre se caracterizó por su disposición y por su aspiración de desarrollarse como atleta y como persona.

¿Por qué siendo miembro de la selección nacional no viaja con el equipo?

Porque precisamente en ese año, luego de los Juegos Juveniles de la Amistad que se celebró en Europa y donde Cuba obtuvo el bronce, algo que permite que la escuadra que nos representara en los Centroamericanos de Venezuela estuviera formada fundamentalmente por miembros del conjunto juvenil, la Federación Internacional de Esgrima determinó que fueran tres y no cinco como era costumbre, los que integraran el equipo. Yo era el cuarto hombre.

¿Cómo recibió la noticia?

Ya yo estaba en Guantánamo, la noticia generó una gran confusión, inclusive se publicó una foto mía como uno de los pasajeros del avión, y bueno, cuando por fin todo se supo con claridad, no lo podía entender, me costó mucho trabajo asimilarlo, y aún hoy, después de 35 años es algo increíble. Para mí todo lo que pasó fue y es insuperable.

¿El momento más difícil?

Primero participar el Campeonato Centroamericano y del Caribe de 1977 a solo un año de la tragedia y volver a repetir la actuación que habían tenido ellos de alcanzar todas las medallas en disputa, pero eso lo logramos, incluso obtuvimos una medalla más, se lo debíamos. Segundo, demostrar que a pesar del daño que nos hicieron, la Esgrima cubana iba a mantener su nivel, ese fue un gran reto debido a que la carga de entrenamientos era mayor, pero también lo logramos. Tercero, y creo que  lo más difícil, participar en los torneos de la disciplina que se celebraban en Las Tunas en homenaje a Leonardo Mackenzie y Carlos Leyva, mi amigo en lo personal, allí siempre estaba su familia y eso era algo muy doloroso para mí.

¿Cuánto influyó este hecho en su vida?

Mucho, influyó en mí como deportista, como persona y como dirigente, a partir de eso adquirí un compromiso con ellos de mejorar en nuestra provincia  los resultados de la Esgrima, y sobre todo contribuir a impulsar el desarrollo del deporte en Cuba y en Guantánamo.

¿Qué les dice a los terroristas?

Qué desistan, porque por más que se empeñen, por más que lo intenten nunca ganarán, cada acto hostil que nos profesen será una victoria más del movimiento deportivo y del pueblo cubano en general. Si pretendían destruir nuestros sueños y principios, no lo lograron, y no lo lograrán nunca.

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Acerca de liaehernandez10

Graduada de Periodismo en la Universidad de Oriente promoción de 2011. Trabajo en el periódico Venceremos. Mi perfil profesional son los deportes. Mi pasión, escribir sobre ellos.
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